n-2

en
Cuando se acabó la luz,
buscó a tientas
las ganas de encenderlo
todo
con un beso.

Y buscó en el fondo de los cajones
compasión,
ternura,
fuerza
y un poquito de esperanza,
una lágrima,
unas migajas,
que siempre prenden mejor los besos
si hay amor.

Y así,
entre las tinieblas más impenetrables,
cargado con un mundo erizado de espinas,
encendieron en la noche
un rosario de besos
para llegar hasta el día.
Bienvenida, Diego Ojeda